Archivo de la categoría: Juana Verdú

El ángel que no sabía volar (2° entrega)

Gabriel estuvo  días, semanas y hasta meses  intentando volar. Un día  dijo, con tono entristecido:

–¡Me rindo! 

 –¿Cómo te vas a rendir? –lo consoló su mamá, que también estaba triste–. Hijo, no te rindas.

–Vamos, Gabi –lo animó también su papá. 

Entonces Gabriel dijo en tono bajito:

— Tengo que seguir intentando.

Y después, levantándose d ela silla:

–¡Tengo que seguir intentándolo! 

Y después, ya gritando emocionado y muy feliz por volver a empezar:

 –¡Sí!, ¡TENGO QUE SEGUIR INTENTANDO!

–¡Bravo! –dijeron sus papás a coro.
 

Después de muchos días, Gabi inventó una maquina (sólo funcionaba con él) para volar, todo el mundo estaba preocupado porque después de todo nadie sabía si de verdad iba a funcionar. Gabriel estaba seguro de que funcionaría.
 

CONTINUARÁ…   

Juana Verdú (8 años)   

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El helado con frío

 Había una vez, hace mucho tiempo (más o menos 2 o 3 semanas) una chica de 6 años llamada Melody que vivía en una casa. Ella era muy imaginativa, tenía una familia formada por: el papá que se llamaba Felipe, la mamá que se llamaba Analía y la hermana mayor que se llamaba Sol. El papá fue a comprar unas cosas al supermercado y decidió comprar helado. Cuando llegó a la casa la mamá preparó el almuerzo y de postre comieron el helado. Melody escuchó una vocecita muy finita que nadie más había escuchado. Entonces dijo:

 –ya vuelvo –Y se fue con el helado a su cuarto. Melody le pregunto–¿vos hablaste?

 El helado dijo que sí.

–¡¿Y qué dijiste!? –preguntó ella sorprendida.

–Dije: tengo frio

–¿Qué? No te escucho. Esperá, habla por el micrófono –Y puso un micrófono frente al helado.

 -¿Ya se escucha? –dijo el helado frente al micrófono.

–Sí, se escucha- Le respondió Melo.

–Bueno, decía que tengo frío.

–Si sos un helado no podes tener frío, estás loco –dijo Melo un poco confundida. Entonces fue al living y le dijo a su mamá–.  Mami, el helado tiene frio.

La mamá le respondió, divertida:

–Bueno, ponele campera.

 Ella fue y le puso una campera, que obviamente se manchó. El helado seguía con frio, entonces, le dijo a su hermana:

–Sol, mi helado tiene frío.

–Bueno,  hacele hacer gimnasia –le respondió no muy concentrada en lo que su hermana le decía.

Melo agarró la soga de saltar y le hizo saltar la soga. El helado se empezó a derretir.

Entonces fue con el papá y le dijo lo mismo que a la hermana y a la mamá. Y  el papá respondió esto mismo, letra por letra:

–No sé, mi amor, ¿qué te puedo decir?

 Melo se fue a su cuarto y le dijo al helado:

–Ya no sé qué hacer… ¡¡Un momento!! –Y fue a buscar un ventilador.

El pobre helado dijo:

–No, no y no…Tengo frío, no calor.

–Ya sé, tontis, ¿no tendrás calor en ves de frio?

— Probemos –dijo el Helado sin opción.

–¡Era eso! –dijeron los dos al mismo tiempo.

–¡Mami, papi, Sol: lo descubrí, mi helado no tenía frío si no  calor!

–Bien –dijeron los tres (Sol, el papá y la mamá). Después Melo puso el helado en la heladera y…

Colorín colorado este helado se ha congelado.

Juana Verdú (8 años)

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Un millón para la princesa

Había una vez en un castillo de un pueblo lejano,  una princesa que se llamaba Sol a la que no dejaban salir.
A ella le gustaba patinar. Una vez se inscribió en un concurso de patín. Pocos días después llegó una carta.  El mayordomo salió a buscarla, miró para quién era y se la dio a la Sol (porque era para ella)
La carta decía:

                         Gracias por anotarte. Si querés, podés invitar a alguien ¡cuantas más personas mejor! Nos encontramos mañana en el club Argentino. 10/3/1899.

El día del concurso la princesa le dijo a su mamá que iba a lo de una amiga. Cuando llegó vio en el club a: Delfina Fernandez Parmo, Pilar Vazques, Amparo Colonvani y Juana Verdú . Se sentía muy nerviosa. Al final quedaron Sol, Delfina Y Juana. El Patinaje de las tres fue asombroso, pero  los jueces decidieron que la princesa fuera la ganadora. Cuando llegó al castillo la madre le preguntó por qué tenía una copa, una medalla y un millón de dólares. Sol le dijo la verdad (¿qué le iba a decir?). La mamá la perdonó y…

Colorin colorado ¡ la princesa ha ganado!

Juana Verdú (8 años)

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La solución en el bolsillo

Había una vez cuatro chicas que se quedaron leyendo en la biblioteca. Sonó el timbre. Las chicas salieron pero al llegar a uno de los portones de la entrada se encontraron con que estaba cerrado.  ¡Habían cerrado con llave todas las puertas  de la escuela! Entonces fueron  a  lo más alto del colegio, se treparon al techo y se tiraron por un tobogán lleno de agua que sacó una de las chicas de su bolsillo. Y así pudieron irse a casa.

Juana Verdú (8 años)

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La historieta de Pepito el Nerd

1. Pepito, el nerd, como todos los días va a la escuela.

2. Pero hoy es un día distinto.

–¡Qué linda! 

3. ¡Lástima!

 –Ah…¡Qué linda!

4. La ventaja de ser inteligente: ¡Entiende el lenguaje de las historietas!

–¡No! ¡Se les hizo el corazón!

5. Y un amigo lo acompaña…

–Es lindo y vos no. Tiene sonrisa bri…

–¡ya entendí!

6. Un amigo que es inteligente como él: ¡puede ver el pensamiento de los otros!

–¡Ups!

–¡Te los estás imaginando al revés!

Historieta creada por Juana Verdú (8 años)

Colaboró (en pintar y repasar las letras): Julia Bottazini.

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Una historia superpoderosa

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Esta historia comenzó en Castelar, más precisamente en el colegio Pompeya, adonde Juan Puntas concurría desde 5to grado. Todo iba normal hasta que llegó al colegio Mailén Guaje. Fue amor a primera vista y enseguida se pusieron de novios. Pasó mucho tiempo (o sea, por lo menos dos o tres recreos) y Juan decidió contarle a su amada un gran secreto familiar (no podía tener secretos con ella): Juan venía de una familia de superhéroes y tenía un poder asombroso; en lugar de ombligo tenía un sacapuntas por lo que podía sacar punta a todo y en cualquier horario.

–¡Si eres superhéroe téndrás superenemigos! –sollozó ella.

–Eso es lo bueno: dicen las adivinas que mi primer enemigo llegará recién cuando conozca  a una superchica que tenga el poder de hablar con los animales. Y hasta ahora, no conozco a nadie así. Sigue leyendo

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