Se agranda la familia (Pili Gonzalez Lepanto)

Para Fabián y mamá,
quienes saben luchar.

A veces en la vida se pierde, como también se gana. A ninguno de nosotros nos gusta perder, pero es regla esencial. La vida es un juego y cuando uno llega al último casillero del tablero, comienza uno nuevo más complejo.
Esta vez me tocó perder a mí. Sufrí como un cachorro que no encuentra a su mamá, pero pude seguir adelante, tomando la delantera, llegando al final del tablero y dejando a mi sufrimiento atrás.
—Andá al cuarto de mamá, te tienen una noticia—me dijo el abuelo cuando el transporte escolar me dejó en casa. Él estaba feliz. Una pequeña y dulce sonrisa estaba trazada en su arrugado rostro. Presentía que se acercaba una alegría, y con un poco de intriga y emoción, fui a la habitación de mi mamá para escuchar la primicia.
—¡Hola Pili! ¿Cómo te fue hoy en el cole? — me preguntó mami que estaba acostada en su cama al lado de su marido, un papá más para mí. Ambos sonreían de la misma manera que mi abuelo, demostrando felicidad.
—El abuelo dijo que me tienen una notica.
Ellos se miraron alegres y me dijeron:
—Vas a tener un hermano.
La felicidad recorrió todo mi cuerpo. Quería gritar de lo contenta que estaba. No sabía como explicar lo que sentía. Tantos años esperando este momento: se agrandaría la familia como tanto yo quería.

Las próximas semanas solía estar sonriente todo el tiempo, contándole a mis amigos de la futura llegada al mundo. Las felicitaciones a la familia me hacían estar mas alegre de lo que estaba hasta ese entonces.
No recuerdo de haber estado mal en esas semanas, sin contar aquella tarde.
—Tenemos que hablar—dijo mamá con la voz apagada.
 ¿Qué hice? ¿Me porté mal? ¿Le contesté de mala manera a alguien? Las preguntas atormentaban mi pobre cabecita.
—No quiero que te pongas mal, pero estos últimos días estuve teniendo unas pérdidas y…

 ¡Plof!
Una lagrimita deslizó por mi mejilla y cayó al piso.

—…puede ser que tu hermanito no llegue.

¡Plof! ¡Plof!

—Dios sabrá por qué.

¡Plof! ¡Plof! ¡Plof!

—No quiero que te pongas mal. Son cosas de la vida.

¡Plof! ¡Plof! ¡Plof! ¡Plof!

—Es que yo quería un hermanito.
—Nosotros también queríamos que tengas uno, pero no se dio. Ya va a llegar.

¡Plof! ¡Plof! ¡Plof! ¡Plof! ¡Plof!

Mamá me abrazó y no nos dijimos ni una palabra más. Ella se fue despidiéndome con un beso en mi cabeza y una acaricia suave en mí pera, y desde ese momento volví a escuchar un par de plof más.

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11 comentarios

Archivado bajo Pili González Lepanto

11 Respuestas a “Se agranda la familia (Pili Gonzalez Lepanto)

  1. mamadejuli

    Hermoso relato, casi se escucha un Plof! sobre mi maquina.

  2. Pili

    Gracias Pili, te amo. Mamá.

  3. Julia

    Hola Pili !!
    Estamos con mi mama leyendo tu historia, a mi me encanto y como te imaginaras ella no para de llorar. Siempre nos emocionas. Te mandamos
    un beso enorme.
    Juli

  4. veronica Ruiz

    Hermoso Pili!!… gracias por recordarnos a los que pasamos por momentos tristes y dificiles como ese q podemos aprender mucho de lo malo; vos pudiste escribirlo de manera tan maravillosa que transmitiste la tranquilidad y sabiduria que nos enseña la vida. te felicito!!
    o un beso enorme!

  5. Graciela Checa

    Me parece tan valiosa tu forma de escribir, como lo que decís…!
    Sos una luchadora, como tu mamá y Fabián.
    Con mucho cariño
    Graciela, la de la calle Maza

  6. Antonia

    Acabo de descubrir mi dibujo en este precioso texto de Pili. Me encanta que haya sido el elegido en este interesante proyecto. Saludos para todos y todas las que trabajan en él.

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